Gestión contractual en proyectos de construcción: claves para el éxito técnico y de riesgo
Publicado hace 2 horas
La gestión contractual en proyectos de construcción no es solo un requisito legal, sino un elemento estratégico que influye de manera directa en la ejecución técnica, la distribución de responsabilidades y el rendimiento general de una obra. En un sector que cada vez apuesta más por modelos integrados y colaborativos, entender los contratos de construcción y cómo asignan riesgos puede marcar la diferencia entre un proyecto exitoso y uno problemático.
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Tipos de contratos de construcción: ¿cuál elegir?
La selección del tipo de contrato es el primer paso en una gestión contractual eficaz. Cada modalidad define no solo la relación entre las partes, sino también la distribución de riesgos y la manera en que se ejecuta técnicamente un proyecto. Entre los más utilizados actualmente se encuentran:
Contrato a suma alzada (lump sum)
Este tipo de contrato de construcción fija un precio total por la obra desde el inicio. El contratista asume la mayoría de los riesgos relacionados con los costos, lo que incentiva la eficiencia, pero puede generar tensiones si hay cambios no previstos en el alcance del proyecto.
Contratos de precio reembolsable o cost-plus
Aquí el propietario paga los costos reales más una tarifa o margen de beneficio. Aunque ofrece flexibilidad para proyectos con alcance incierto, la gestión de costos y controles rigurosos son imprescindibles para no afectar la ejecución técnica.
Design-Build (Diseño-Construcción)
Integra diseño y construcción bajo un mismo contrato, lo que puede acelerar plazos y reducir fricciones entre disciplinas. Sin embargo, requiere una gestión contractual que asegure claridad en entregables y alcance técnico.
Contratos colaborativos e integrados (IPD, alianzas)
Estos modelos comparten riesgos y beneficios entre todos los participantes, promoviendo cooperación y decisiones conjuntas, lo que puede mejorar los resultados técnicos en proyectos complejos.
Distribución de riesgos: principio básico de gestión contractual
Una de las funciones más críticas de la gestión contractual es definir cómo se asignan los riesgos a lo largo del proyecto:
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Riesgos de diseño: en contratos tradicionales, el propietario usualmente asume mayor responsabilidad si hay errores, mientras que en modelos como Design-Build el contratista absorbe estas cargas.
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Riesgos de costos: los contratos a suma alzada transfieren al contratista la mayor parte del riesgo financiero, mientras que los modelos cost-plus lo dejan al propietario.
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Riesgos de programación y clima: deben especificarse explícitamente en el contrato para evitar conflictos y permitir medidas de mitigación claras cuando ocurren retrasos imprevistos.
Una asignación de riesgo mal diseñada suele derivar en disputas, reclamaciones y retrasos. Datos de arbitraje global muestran que muchos conflictos en construcción están originados por una gestión contractual deficiente en fases tempranas.
Impacto de la gestión contractual en la ejecución técnica
La gestión contractual eficaz tiene un efecto directo en los aspectos técnicos de un proyecto:
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Calidad constructiva: al establecer estándares y especificaciones claras desde el contrato se eleva la precisión técnica de los trabajos.
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Control de cambios: cláusulas bien definidas para modificaciones de alcance ayudan a evitar desviaciones técnicas durante la obra.
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Gestión de plazos: la organización eficiente de responsabilidades contractuales facilita la programación y evita cuellos de botella en la ejecución de actividades críticas.
Además, la gestión contractual moderna incorpora prácticas de gestión de riesgos y métricas de desempeño (KPIs) que conectan contractualidad, cronograma y calidad técnica de forma integrada.
Buenas prácticas para fortalecer la gestión contractual
Para optimizar los resultados de los contratos de construcción, es recomendable:
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Elaborar contratos claros, con definiciones de alcance, entregables, riesgos y mecanismos de solución de controversias.
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Implementar cláusulas de gestión de cambios y penalizaciones que promuevan el cumplimiento técnico.
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Utilizar herramientas de seguimiento documental y flujos de comunicación estructurados entre todas las partes.
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Adoptar enfoques colaborativos cuando los proyectos sean complejos o demanden integración entre diseño y construcción.
Conclusión
La gestión contractual en proyectos de construcción es un eje estratégico que va más allá de la redacción de documentos. Los diferentes tipos de contratos de construcción establecen estructuras de riesgo que influyen directamente en la planificación, calidad, costos y tiempos de ejecución. Para los profesionales del sector, dominar estos conceptos es clave para garantizar resultados técnicos óptimos y evitar conflictos costosos. La inversión en procesos contractuales sólidos se traduce en obras más eficientes y una industria más competitiva.
Fuente: Constructivo
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