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“La participación ciudadana es fundamental para lograr la transformación urbana”

Publicado hace 11 meses

“La participación ciudadana es fundamental para lograr la transformación urbana”
El arquitecto y urbanista Gustavo Restrepo dio detalles de cómo Medellín pasó de ser un símbolo de inseguridad a un ejemplo de desarrollo urbano. La ciudad colombiana es hoy un modelo de políticas destinadas al crecimiento sostenible y puesta en valor de los espacios públicos.

"Fortalecer la autoestima o dignificar la vida en esos territorios significa que el barrio se cualifica en espacio para todos, que el transporte público pueda ingresar de una manera más franca a estos; para ello se necesitan rutas seguras, calles asfaltadas con cordón cuneta y veredas de calidad donde la gente pueda caminar de manera resguardada".


REVISTA CONSTRUCTIVO (RC): Usted fue uno de los responsables de la gran transformación de Medellín, a través de la cual se logró integrar tanto a nivel urbano como social a los barrios marginales de la ciudad, ¿cómo se consiguió esto?

 

GUSTAVO RESTREPO (GR): Mi experiencia desde hace varios años atrás consistió en trabajar con comunidades en zonas vulnerables para reducir los indicadores de violencia, fortalecer el trabajo comunitario y la solidaridad -digamos como el compromiso de la gente en el proceso- y, desde el urbanismo social buscar la planificación del territorio en varios componentes: espacio público, movilidad, medio ambiente, equipamiento y vivienda social. Todo esto busca elevar los indicadores de calidad de vida. Normalmente lo que hago es coordinar con los gobiernos de turno, tanto nacionales, municipales y provinciales, y con ellos vigorizar estrategias interdisciplinarias, interinstitucionales, interministeriales o intersecretariales para, articulados con la comunidad, elegir los proyectos que son los más coincidentes o acordes a las necesidades de la colectividad.

 

RC: La voluntad la política es muy importante…

 

GR: Es fundamental en estos procesos porque tiene que ver con no prometer y sí comprometerse. Esto se relaciona con políticas públicas de largo aliento, que no sean a 4 años sino a 20 o más, es decir, con la continuidad. Significa que sea lo suficiente fuerte el proyecto para sostenerse en el tiempo y el próximo gobierno pueda replicar y mantener esas estrategias que tienen que ver con participar y no solo informar. Una cosa es que invites a la gente y le cuentes que vas a hacer y otra que con ella definas la acción. 

Es un tema de participación activa que tiene mucho que ver con la actitud y aptitud que se adquiere a través del proceso para las personas. Eso significa que hay una metodología de actividades y acuerdos con la comunidad, no solo de convivencia, sino de respeto a las ideas para ser capaces de seleccionar qué proyecto va primero que otro, y hacer que en el transcurso se vuelva gestora de su propio desarrollo. Aquí no se subsidia nada, no hay asistencialismo, por el contrario, se fortalece a la colectividad a través de su participación y la generación de empleo, no solo en las obras publicas que se ejecutan, sino también en capacitarlos para mejorar sus ingresos. Esto se encuentra relacionado con las secretarias o ministerios de desarrollo social, fortaleciendo a las pymes. Por ejemplo, en los barrios generar trabajo significa realizar capacitaciones en manicure y corte de cabello pero también en construcción, porque esa misma mano de obra después podrá construir sus propias infraestructuras en el barrio. Es un fortalecimiento en todas las líneas.

 

RC: Y físicamente, ¿cómo es que se pueden apreciar estas iniciativas?

GR: Bueno, acercamos los barrios periféricos a los de ciudad, rompemos fronteras. Fortalecer la autoestima o dignificar la vida en esos territorios significa que el barrio se cualifica en espacio para todos, que el transporte público pueda ingresar de una manera más franca a estos y para ello se necesitan rutas seguras, calles asfaltadas con cordón cuneta y veredas de calidad donde la gente pueda caminar de manera resguardada. Se precisa un diseño inclusivo, rampas para personas con discapacidad, huellas táctiles para ciudadanos con reducción visual, etc. También tiene que ver con acercar la casa a la escuela, a la cancha deportiva y a la biblioteca, es decir debemos tejer el área.

El territorio transforma los recorridos principales para que sean de mejor calidad. Luego tiene que ver con el diseño de las plazas y los espacios públicos, para que sean lugares de encuentro para niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. Asimismo, tiene en cuenta la vivienda social articulada al espacio, es decir una “vivienda aspiracional”, que no sea de un solo tipo o metraje, sino de distintas dimensiones para que haya personas que vivan solas y otras en compañía de su pareja o familia. Cuando digo aspiracional me refiero a que los ciudadanos no tengan que irse del lugar donde viven cuando mejoren su situación económica.

Aquí participan también los centros comerciales a cielo abierto, el no tener los locales exclusivamente en malls, sino fortalecer la tienda del lugar, los usos mixtos, tener la peluquería y el taller en cercanía de la ciudad, etc. Este proceso dignifica a las zonas más humildes y las vuelve influyentes, convirtiéndolas en centros turísticos, haciendo que haya una mayor plusvalía económica y social.

 

RC: ¿Qué se necesita para concretar todo ello?

GR: Se necesita hacer el diagnóstico y normalmente la política no tiene tiempo para eso. El diagnóstico fortalece el trabajo comunitario, preguntándole a la gente cuáles son sus dificultades para después comenzar a ejecutar las obras. Hay aquellas que toman dos años, como un parque-biblioteca, pero hay otras llamadas “mangos bajitos”, que duran 6 meses. Estas últimas son trabajos de confianza que se concretan muy rápido en pro de que la comunidad vea que las cosas están pasando.

 

RC: ¿Y las obras de mayor envergadura?

GR: Estas toman un poco más de tiempo, por ejemplo el tranvía en Medellín se hizo en dos gobiernos y lo inauguró el tercero. Comenzamos con el alcalde Alfonso Salazar en el 2008, lo diseñamos en mesa y durante ese proceso se licitó; luego vino el gobierno de Aníbal Gaviria, quien lo construyó y consolidó; y la gestión de Federico Gutiérrez lo inauguró hace un año y medio. Así que hay proyectos que dependiendo su envergadura, toman más tiempo o no, pero durante todo el sumario la concertación ciudadana es necesaria.

 

RC: Es un trabajo donde participan varios sectores de la sociedad…

GR: Es interdisciplinario. Está ligada con el trabajo social, comunicación, y derecho, porque hay que legalizar viviendas humildes o que no tienen título de propiedad. Igualmente tiene en consideración la planificación de territorios, la inclusión de urbanistas y arquitectos y toda una línea de ingeniería: tratamiento de aguas, cloacas, energía y teléfono, vías, etc. Tiene mucho que ver con toda la sociedad. Esto es un tratamiento interinstitucional, donde participa nación, provincia o departamento y municipio y, por supuesto, toda la parte privada como ONGs, fundaciones, club de barrios, etc.

 

RC: ¿Considera que el Metrocable, inaugurado el 2004, fue una de las primeras acciones de mejora urbana?

GR: Por supuesto. El teleférico o Metrocable tiene que ver con la movilidad. Un ciudadano toma el Metrocable, baja al Metro, se conecta con el Tranvía o Metrobus y desde allí se enlaza a una buena red de espacio público hasta llegar a su centro de trabajo. Con todo esto se mejora la calidad del servicio, se reduce el tiempo, se incrementa la seguridad, pero lo más importante es el costo pues con un solo tiquete el ciudadano puede moverse por todo el sistema integrado de transporte. 

 

RC: Medellín es la única ciudad en Colombia que tiene metro…

GR: Metro sí, como método de transporte capaz de llevar 100,000 a 150 000 pasajeros por hora, pero no es la única que tiene Metrocable, que cruza y mueve a 30,000 personas por hora, o Metrobus o Transmilenio, como el de Bogotá, que puede movilizar alrededor de 60,000 personas por hora.

Ahora, Bogotá tiene el diseño de un metro subterráneo impulsado por el anterior alcalde Gustavo Petro, así como el modelo aéreo, gestionado por el actual, Enrique Peñalosa. Es necesario que esta ciudad cuente con este sistema cuanto antes, no por ser capital sino porque necesita movilizar a sus más de 12 millones de habitantes. Hoy el Transmilenio viene retrasado en el plan que tenía programado en los años 90, pues le falta el 60% de los kilómetros que se habían proyectado en su momento. Cabe destacar que recientemente acaban de inaugurar el primer Metrocable en el sur de la capital, lo que significa que más personas están alimentando al Transmilenio.

 

PLANES A LARGO PLAZO, RECONOCIMIENTOS Y APORTES EN OTRAS CIUDADES

 

RC: Medellín tiene un plan urbano que se extiende hasta el 2030…

GR: Sí, se llama “BIO 2030”, y es un plan que busca racionalizar la inversión del sistema de transporte público, retroalimentar la ciudad a través de la zonificación por distritos, es decir el uso mixto del territorio pero ordenado también sobre distintas funciones. Este documento busca fortalecer otros elementos: toda la estructura del recorrido sobre el río, reanimarlo como un gran parque lineal y, a su vez, densificar viviendas sobre esta en la parte más plana del valle; asimismo, trasversal al río, inquiere fortalecer el eje de las quebradas La Iguana y Santa Elena, así como fortificar un paseo ambiental, que tocando el centro de la ciudad permita articular hacia las partes más altas de las montañas.

 

RC: Usted ganó el LafargeHolcim Awards por el proyecto “Planificación Urbana para la Comuna 13 de Medellín”, ¿Cómo fue esta experiencia?

GR: Sí. Desde el 2004, que se lanzó el concurso Holcim Awards por primera vez, participamos con la Universidad Pontificia Bolivariana con la propuesta “De refugio transitorio  a vivienda permanente”, un proyecto de vivienda social para emergencia que se podía construir en 48 horas. La unidad de 42 m2 tenía un costo del orden de los US$ 700, que podía ejecutar la misma gente y que le permitía al Estado llevar 7 casas desarmadas en un camión. Ese año ganamos un reconocimiento.

En el 2009, en tanto, presentamos la “Comuna 13” y tuvimos la oportunidad de ganar el premio Oro para Latinoamérica. Este proyecto contaba la manera en la que estábamos desarrollando el proceso de transformación, no solamente desde el trabajo práctico con la comunidad, sino también con la escalada de las 44 obras que se iban a hacer en el tiempo. Al jurado le pareció que esta propuesta merecía el galardón por la sustentabilidad social. Esta propuesta fortalecía a la colectividad e impactaba en el territorio positivamente con obras como espacios públicos y pequeñas acupunturas en el territorio mirador. Era una estrategia muy precisa para el lugar.

 

RC: ¿Cuáles serían los principales aspectos a tomar en cuenta para elaborar un correcto plan urbano para cualquier ciudad?

GR: Recientemente veníamos trabajando en Argentina un proyecto en la ciudad Río Cuarto: Rio Cuarto 2030, con una mirada hasta el año 2050, y la primera recomendación que sale desde allí para toda ciudad o provincia es la capacidad de cogestión política; es decir, que nación, provincia y municipio sean capaces de conversar. También considera la manera cómo visualizar el área metropolitana de un territorio y cuando entramos en esto tocamos elementos precisos: tener una normatividad o un plan de ordenamiento territorial ajustado, y para eso se debe actualizar el que hay o darle normas contemporáneas, y aquello significa estructurar los usos del suelo y hacer una real gestión económica. Hablamos de plusvalía, bonos de acción social, y valorización. Cómo hacer posible un proyecto de planificación urbana, desde lo económico, factible. Entonces entramos a ver dimensiones desde lo social, ambiental y económico, y luego ejes. Nuevamente caemos en el tema de la movilidad o transporte, conectividad y las vías, el medio ambiente, las aguas, el suelo de protección, la vivienda- no solamente la individual, si no la colectiva social-, esto es muy importante por el tema de los bancos de tierra o de suelo- y, posteriormente, la infraestructura pública. Nuevamente, mi recomendación para todo esto es el diagnóstico. La mejor manera de saber qué hacer es cuando uno  se basa sobre las cifras cualitativas y cuantitativas. No solamente es una referencia sobre un número duro, sino un tema de qué opina la gente, qué percepción tiene sobre sus cosas. Desde ahí se puede elaborar un plan hasta el 2030 o 2050 y que cada 10 años pueda revisarse para variar las acciones en todos los campos señalados.

 

RC: Si lo invitara la próxima autoridad de Lima, ¿estaría dispuesto a aportar con ella?

GR: Siempre, yo creo que la experiencia que hemos adquirido nos permite tener una metodología que no significa copiar tal cual. Lo de Medellín, por ejemplo, es un ejercicio para dicha ciudad, con una ciudadanía y características económicas, topográficas y territoriales distintas. Esta sistemática, sin embargo, lo que tiene de interesante es que hace partícipe a la colectividad que vive en ese territorio, o sea que se puede hacer con argentinos, bolivianos o peruanos; lo hemos realizado también en México y Brasil y se puede aplicar en cualquier comunidad.

 

PERFIL PROFESIONAL

Gustavo Restrepo es un urbanista colombiano egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Con estudios en Ingeniería de Nuevos Materiales ha desarrollado su experiencia en las distintas áreas del diseño, en la investigación de materiales en la arquitectura y el urbanismo social, y la construcción e interventoría de obras públicas y privadas. Asimismo, es docente universitario y conferencista en diferentes claustros nacionales e internacionales.

Ha participado de proyectos de planificación urbana participativa en varias ciudades latinoamericanas, resaltando acciones en territorio en Medellín, Colombia (2005 – 2010); Córdoba, San Miguel de Tucumán, Concepción, y Yerba Buena, en Argentina (2016 – 2017); así como Ciudad de México y San Luis Potosí, en México; Puerto la Libertad, en El Salvador; Ciudad de Managua, en Nicaragua; y en Florianópolis, Brasil. Reconocido por la Fundación Holcim Awards con el premio Oro para Latinoamérica, posee otras distinciones en diferentes bienales de la región latinoamericana.   

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